Tras Bastidores: el cuidado de la piel y la crisis de los 30’s

vejezCuando entré a los treinta (hace seis años) asumí una cuenta regresiva interna y silente hacia lo que mi mente había concebido como la vejez (no seré muy gráfica porque la idea que tenía no era agradable). Pensaba que a partir de ahí en cualquier momento iba a despertar con arrugas, verrugas, canas y manchas, todo de una. Pero por otro lado, me veía ES-PEC-TA-CU-LAR acabando de cumplir mis treinta abriles y me sentía aún mejor! Tanto que duré dos años presionando el botón de “snooze” para tomar acción.snooze A los treinta y dos empecé a usar cremas hidratantes y protector solar. Trataba de desmaquillarme con regularidad (confieso que no lo hacía siempre) y de vez en cuando una que otra mascarilla casera. A los treinta y cuatro con una rutina de belleza un poco más robusta, ya estaba notando algunas “cositas” que pues… eran de esperarse. A los treinta y cinco años, involucrada en la industria de la belleza ya dominaba bien el tema, y había integrado a mis hábitos suplementos de colágeno y biotina. La verdad es que para el poco tiempo que tenía cuidando mi piel las consecuencias eran casi nulas, unas cuantas estrías menores por los embarazos y líneas de expresión que se pierden entre la constelación de pecas que llevo en el rostro.

image1 (1)A pesar de ser muy disciplinada (para no decir que tan estricta como militar de guerra), tengo días en que la faena cotidiana me vence y no quiero hacer nada que tenga que ver con pararme delante de un espejo. Mucho menos a ensayar quererme cuando mi amor propio me está diciendo “cierra la puerta, enciende el aire y duermeeeee!” Pero, la ventaja de la disciplina es que aunque no quieras, entras en modo robot y automáticamente haces lo que tienes que hacer sin darte de cuenta. IMG_1110Así que entre los hábitos y productos para el cuidado de la piel que forman parte de mi rutina de belleza he logrado tomar diariamente una tableta de colágeno y otra de vitamina D-3 (ambas fortalecidas y combinadas con otros componentes), en ayuno con un vaso de agua a temperatura. En el IMG_1112baño matutino uso jabones ricos en grasas y aceites que mantienen mi piel súper hidratada, tengo tres en la ducha que utilizo dependiendo el estado de ánimo en el que me encuentre: Dove de Pera (huele riquísimo), el jabón de aceite de Babé y el aceite de ducha de almendra de L’occitance. La ventaja de utilizar estos jabones es que si no tengo tiempo de ponerme crema, no me atormento porque ya sé que voy bien hidratada. IMG_1113Las cremas que estoy utilizando son el fuido hidra-calm de Babé y la loción diaria de Aveeno (sin preferencias, la que esté más próxima). En la noche antes de dormir repito este mismo ritual.

IMG_1117Para la cara, trato de alternar porque me he dado cuenta que en el uso prolongado de un mismo producto mi piel tiende a cansarse o dejar de reaccionar. Para lavarme la cara (hago esto dos veces al día, mañana y noche) utilizo normalmente, y si no voy salir (porque tengo el estudio instalado en casa), la línea de cuidado del rostro de Pond’s, hidratante y protector solar. Si voy para la calle utilizo la línea de La Roche-Posay que tiene más cobertura. Para desmaquillarme primero utilizo el agua micellar de Garnier y luego aceite de coco orgánico de Sólo Coco. En la noche para dormir utilizo el hidratante con colágeno de L’Oreal si no he llevado un  maquillaje muy cargado, si no utilizo Advanced Night Repair de Estée Lauder (el final!). En mis cejas y ojos aplico Vaseline todas las noches. Pro Tip: A veces utilizo Bio-Oil para desmaquillarme o para preparar exfoliantes, y el agua termal Avene para refrescarme cuando sube la temperatura.

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Pensar en todos estos pasos y productos puede ser abrumante, tanto en términos de la acción como económicos. Para mí fue clave empezar por un paso y  un producto a la vez (claro que verme en el espejo también influyó), e ir incorporando el resto según mi necesidad y disponibilidad. Esto ayudó bastante a crear la rutina y a cuidar mi bolsillo (aunque estos productos no son costosos). Por último, una o dos veces al mes exfolio con azúcar crema y miel el rostro y aplico mascarilla de arcilla o clara de huevo para la limpieza profunda de los poros. Definitivamente la crisis ataca entrada la edad; aquí 👉🏻 les dejo una fotito mia SIN NADA de #maquillaje. Cómo me veo?

Y tú, tienes una rutina de belleza para el cuidado de tu piel? Te importaría compartirla?

Besos,

Fha

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